miércoles, 24 de septiembre de 2008

SOBRE TORTURARSE LUEGO DEL EXAMEN


Tomada de:http://www.peoplecnc.com/blog/2007/04/13/como-dormir-en-el-trabajo/

Hace más de dos años que salí de la Universidad y aun tengo claro en mi mente el recuerdo brutal de los exámenes. Era terrible estar estresada durante semanas preparando el examen, cuando no era estudiando dos días antes para el ansiado parcial.

Y es que es un mal común: El estudiante de último momento, el que promete que para el próximo examen si estudiará, pero mentiras, nunca lo hace y el ciclo se repite y si se rompe, habrá una paradoja de espacio-tiempo.

Pero el peor carma de los exámenes, eran los compañeros (casi siempre los nerds), que salían luego de presentar el examen, cual bestias enjauladas, a revisar los apuntes y constatar respuestas entre sus compañeros.

Y llega la eterna pregunta
Nerd: Que contestaste en la primera?
YO: humm, La A?
Nerd: No, yo conteste B, espera constato mis apuntes (Pasa hojas de un folder mas grande que el larrousse y dice)- Efectivamente, era la B, creo que fallaste.

Y uno sufre, porque aparte de que contesto mal, va perdiendo el examen y probabemente necesite una nota alta, siente uno el latigazo de la culpabilidad al saber que probablemente si hubiera estudiado concienzudamente durante las dos semanas anteriores habría sabido la respuesta.

Luego, la tortura se alarga, al ver como tus compañeros salen y te dicen que efectivamente, ellos respondieron la B y que era una pregunta facílisima, y que como pudiste contestar la A si era obvio que era la B... en fin.

Y no importa cuanto corras. Yo solía terminar mis exámenes y salir corriendo a la cafetería a comprarme un helado o un dulce (me decía a mi misma que era un premio por soportar el examen y no desmayarme de angustia en el medio del salon), y allí, a mi mesa, a mi metro cuadrado personal me llegaban a preguntarme sobre las respuestas.

Finalmente, pasaba mis exámenes (casi siempre con una nota mas alta de la esperada) y me relajaba, prometiendome que estudiaría bien para el próximo. Sin embargo, todavía en las noches tengo pesadillas en las cuales escucho la voz de mi compañero preguntadome "¿Que contestaste?" y yo me levanto gritando "La A, conteste la AAAA"

1 comentario:

Wikernes dijo...

Jajajajajaja, qué poca :-P Used to happen.

Fíjate que yo comencé a percatarme de este asunto cuando estaba en la preparatoria, ya que terminando el examen ocurría todo lo narrado anteriormente. En primaria uno no se fija tanto, en secundaria es cuando se empieza a practicar esto y de ahí en adelante se hace insoportable. Particularmente, mi mecanismo de defensa ante tal bombardeo psicológico era taparme los oídos ante las preguntas y decir "Ni hables, que no quiero saber nada del examen", aunque, como sabrás, la capacidad de comprensión de la gente ante lo que uno trata de decirles por lo general es nula.

Actualmente estoy haciendo mi carrera, y los únicos casos en los que se anula esta situación es cuando hay dos exámenes seguidos. Salimos tan fastidiados que nadie tiene ánimos ni de siquiera ver al frente. Por eso la última vez, mejor se fueron de fiesta, yo me quedé con mis tripas practicando complicadas contorsiones por tantos corajes seguidos ¬¬

Como menciona Quino en el famoso cartón Mafalda: "Hoy ha sido uno de esos días en que lo malo de uno son los demás."